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Reunimos a más de 100 expertos en las jornadas sobre delitos contra la fauna

La mortalidad ilegal producida por disparos, trampas o envenenamientos dificulta la conservación de numerosas especies amenazadas en España. Reunimos a los principales expertos en la detección e investigación de estos delitos en las jornadas para conocer la magnitud del problema y aportar propuestas para mejorar la prevención, la detección en campo y la investigación y la sanción de estos delitos.

Las jornadas sobre mortalidad ilegal de fauna, organizadas en formato online los pasados días 17 y 24 de marzo que hemos organizado, han reunido a 15 ponentes expertos y más de 100 participantes de diferentes ámbitos de la lucha contra los delitos contra la biodiversidad procedentes del mundo académico, administración, ONG, cuerpos y fuerzas de seguridad y personal del ámbito jurídico. El objetivo de las jornadas ha sido poner de manifiesto estos problemas y evaluar su situación actual, los logros obtenidos así como los retos y mejoras necesarios en el futuro para atajar este grave problema. 

Tras varias décadas de lucha contra el uso ilegal de veneno, han sido muchos y muy importantes los avances producidos en materia de sanciones alcanzadas, medios disponibles para la investigación y detección y personal especializado; solo en España se han producido más sanciones que la suma de las correspondientes al resto de países europeos.  En parte gracias a este progreso, el uso de veneno en el campo ha ido disminuyendo en los últimos años, aunque sigue siendo importante, y se está constatando el aumento de otro tipo de delitos contra la fauna como los disparos o el uso de cepos y  de lazos ilegales. En las jornadas se puso de manifiesto que la mortalidad ilegal es uno de los principales problemas para la conservación de especies de grandes carnívoros amenazados como el lince ibérico o el oso pardo, así como de otras especies de aves rapaces. 

La vigilancia en el terreno ha demostrado ser clave para disuadir a quienes cometen estos delitos. Datos presentados por el SEPRONA indican un aumento del 400 % en este tipo de delitos en 2020 con respecto al año anterior. Una explicación puede ser que el confinamiento hizo percibir a los delincuentes una menor vigilancia en el campo y una falsa sensación de impunidad que les llevó a aumentar su actividad delictiva, y que, sin embargo, sí fue detectada y perseguida exitosamente por los cuerpos y fuerzas de seguridad y por los agentes de medio ambiente.

Pero a pesar de todos estos avances, son muchos aún los retos a los que hacer frente en esta actividad delictiva. Las jornadas, enmarcadas en el proyecto europeo LIFE EuroLargeCarnivores,  han puesto  de manifiesto las necesidades de mejora y líneas de acción necesarias que presentaremos a las autoridades competentes. Entre ellas destacan:
  • La necesidad de mejorar la coordinación entre los cuerpos de seguridad, por una parte, debido a la peculiaridad en nuestro país de contar con diferentes cuerpos de seguridad y agentes de la autoridad con competencias en este tema (SEPRONA, agentes de medio ambiente, policía autonómica); y, por otro lado, la coordinación entre los eslabones implicados en la cadena de enjuiciamiento –el trabajo en campo, el análisis pericial forense,  en laboratorio y el trabajo en los juzgados.
  • La importancia de una mayor formación y disponibilidad de medios y personal especializados. 
  • La realización de cambios normativos y legales. En este sentido, los expertos coinciden en que es necesario aumentar las penas por este tipo de delitos para que realmente tengan efecto más disuasorio y se facilite la investigación de los casos. También se señaló la efectividad de otros aspectos para reducir la impunidad, como aplicar la responsabilidad de los titulares de los aprovechamientos cinegéticos para evitar no solo la existencia de cebos envenenados, sino también de animales con disparos  y  trampas ilegales.

Después de varios años de lucha contra estos delitos tenemos razones para la esperanza, con medios muy avanzados al servicio de la investigación de los crímenes ambientales, una mayor colaboración entre cuerpos policiales y formación entre los colectivos implicados y más concienciación sobre la gravedad del problema. Sin embargo, aún son muchos los retos que nos quedan por delante y la magnitud del problema al que nos enfrentamos es tal que se está poniendo en peligro la recuperación de varias de nuestras especies amenazadas por lo que desde WWF trasladaremos las necesidades identificadas por los expertos a las autoridades implicadas.

Perro de la unidad cinológica de la Guardia Civil

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