What would you like to search for?

Descubre más sobre nuestro trabajo

Descubre qué estamos haciendo desde WWF para garantizar el bien más valioso que tenemos: el agua.

Alberto Fernández Lop Photo
Alberto Fernández Lop, Técnico en del programa de agua en WWF España

Publicado el 8 de septiembre de 2021

El drama de Las Tablas no es que estén casi secas en verano, eso es lo natural; el problema es que lo están así todos los meses y desde hace mucho tiempo, ante la mirada impasible y la falta de autocrítica de las comunidades locales sobre el origen del problema. La solución no pasa por medidas “parche"

Crónica de la muerte de uno de nuestros Parques Nacionales más emblemáticos

En España hay más de un “Mar Menor. Son humedales que están sufriendo las consecuencias de la sobreexplotación desenfrenada y sin control de las aguas subterráneas. Un caso emblemático es el humedal del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel (PNTD).  Se formó en la confluencia de los ríos manchegos Gigüela y Guadiana hace más de 300.000 años y llegó a tener más de 2.000 hectáreas inundadas. Escasos kilómetros aguas arriba del humedal, el Guadiana “renacía” en el paraje de los Ojos del Guadiana, constituyendo el principal punto de descarga de agua subterránea de los grandes acuíferos interconectados que forman la cuenca Alta del Guadiana. Su inmenso aporte mantenía al menos 600 hectáreas inundadas durante la estación seca y la aportación media era de casi 40  hectómetros cúbicos al año, llegando hasta los 200 en años especialmente lluviosos.

Las Tablas de Daimiel eran un auténtico “delta de interior”, similar a emblemático Delta del Okavango en África, de aguas cristalinas y extensas praderas sumergidas de carófitos y una abundante y rica población de aves acuáticas que nublaban el cielo a su entrada y salida del humedal.

Hoy en día la realidad es muy distinta. El humedal del PNTD es un sistema eutrófico, profundamente degradado y últimamente sin agua, fruto de una mantenida secuencia de degradación de sus aportes hídricos. En la década de 1970 se inició un proceso de desarrollo agrario apoyado en el regadío que cambiaría su historia. En los primeros años, el PNTD mostró una cierta capacidad para absorber estas transformaciones, pero las extracciones para regadío crecieron sin parar y superaron la tasa de recarga natural del acuífero. El nivel freático descendió de forma dramática, el Guadiana dejó de manar y las Tablas fueron perdiendo agua y superficie inundada.

Ahora, la principal fuente de agua actual del PNTD es el río Gigüela, con aportaciones  muy irregulares por la variabilidad de las precipitaciones, cuyas aguas tienen una salinidad elevada y reciben una parte importante de la contaminación difusa ligada a los usos agrícolas de la zona. Hoy el humedal padece fuertes contrastes en su inundación, llegándose a secar, e incluso se han llegado a incendiar las turberas de su interior. Entre tanto, el acuífero que debería alimentarlo acumula un déficit de agua de más de 1.100 hectómetros cúbicos.

Las medidas que se han puesto en marcha para revertir esta situación e intentar reducir la demanda de agua del regadío han resultado un fiasco. Se han invertido más de 500 millones de euros en los últimos 20 años
en acciones como el Plan de Compensación de Rentas (ayudas agroambientales para cobrar por no regar), las ayudas a la expansión de cultivos leñosos (que aumentó la superficie de dichos cultivos y resultaron mucho más consumidores que otros cultivos tradicionales de la zona), la compra y posterior cesión de derechos del Plan Especial del Alto Guadiana (financiadas con fondos FEDER y que se entregaron después sin coste a usuarios que no contaban con permiso de riego, lo que no solo no disminuyó la demanda sino que aumentó el consumo anual de acuífero en 15 hectómetros). A pesar de estas medidas, la presión que ha venido ejerciendo el Gobierno de Castilla La Mancha para apoyar el desarrollo económico de la zona, basado casi exclusivamente en el aumento de las extracciones para riego de cultivos, ha llevado a que la Confederación Hidrográfica del Guadiana haya concedido el doble de derechos de riego que los recursos renovables de los acuíferos en la cuenca alta.   

La Confederación Hidrográfica del Guadiana es consciente del problema de las extracciones en el Alto Guadiana. En 1987 declaró sobrexplotados los acuíferos de la zona y después, en 2014 en riesgo de no alcanzar el buen estado de acuerdo con las exigencias de la Directiva Marco del Agua. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de reducir la presión sobre el acuífero, han continuado creciendo las extracciones ilegales y la sobreexplotación por encima de los derechos otorgados.  Y esto ocurre año tras año, reduciendo las reservas y retrasando la recuperación.

Las Tablas de Daimiel son ahora enormemente vulnerables y casi cualquier situación supone una crisis. El aporte incompleto e intermitente desde los ríos Gigüela y Azuer, y sus aportes contaminantes, han favorecido a las especies invasoras exóticas y la fuerte eutrofización, alterando radicalmente el ecosistema. La invasión de la vegetación terrestre o de las orillas ha permitido el ataque de los jabalíes a las nidadas de aves acuáticas.  A los impactos económicos sobre el turismo y la imagen regional hay que añadir también los sociales y emocionales derivados de la reducción de la calidad de vida y de la pérdida de un elemento esencial para la identidad del territorio para las poblaciones del entorno. La visita al Parque Nacional, depende en gran medida de la presencia de agua, y ha dejado de ser atractiva al aparecer sus famosas pasarelas plantadas “en secano”.

¿Cómo hemos llegado a esta situación catastrófica? Es responsabilidad de muchos actores. Por un lado, son responsables las administraciones públicas, a nivel estatal y de la comunidad autónoma, que han mirado para otro lado pese a que desde hace más de treinta años se viene advirtiendo, desde ámbitos científicos y desde las organizaciones ambientales, de los riesgos de la desecación definitiva del PNTD. Por otra parte, los usuarios de aguas subterráneas ilegales y aquellos que, aun legalmente, mantienen una explotación por encima de las posibilidades de recarga natural sin tener en consideración los límites del acuífero, siguen comprometiendo a día de hoy la capacidad de recuperación del humedal.

Revertir una catástrofe de estas dimensiones no es viable a corto plazo, pero llevamos ya demasiados años perdidos sin poner las bases para una recuperación real y duradera del PNTD. El drama de Las Tablas no es que estén casi secas en verano, eso es lo natural; el problema es que lo están así en todos los meses del año y desde hace mucho tiempo, ante la mirada impasible y la falta de autocrítica de las comunidades locales sobre el origen del problema. La solución no pasa por medidas de “parche”, como el trasvase de agua desde otras cuencas, refrescar las turberas para que no se incendien o mantener una lámina de agua en las zonas centrales con carácter “estético”. Hay que abordar con urgencia la reordenación y gestión del territorio del Alto Guadiana para que se reduzca la extracción de un agua que debe dar vida a Las Tablas de Daimiel y garantizar al menos 600 hectáreas inundadas verano tras verano (a fecha de septiembre de 2021 solo hay 60 hectáreas). Así mismo, una vez asegurada el agua que necesita el PNTD será necesario acometer acciones dirigidas a la recuperación ecológica de los ecosistemas propios del humedal. En la actual situación, qué más quisiéramos que así estuviese en invierno.

WWF considera que es imprescindible evitar repetir errores del pasado de forma que se evite el despilfarro económico como el producido y se eliminen las expectativas de que se puede extraer más agua de los acuíferos del Alto Guadiana. Igualmente es momento de encuentro entre instituciones e interesados para poner en marcha auténticas medidas de reducción de la demanda efectiva de agua y de apoyo a la restauración de los Humedales de La Mancha Húmeda.

Por ello desde WWF España pedimos a las distintas administraciones con competencias:

  • (1) Que la Confederación Hidrográfica del Guadiana no otorgue nuevas concesiones de uso privativo de agua y eliminen las extracciones ilegales presentes. Que se aumente el control del uso del agua por todos los medios, y que se hagan efectivas las sanciones mediante la ampliación de los recursos administrativos de todo tipo,
  • (2) Que el Plan Hidrológico del Guadiana y las medidas agrarias de la PAC en Castilla La Mancha establezcan limitaciones de uso para que se reduzca drásticamente la carga de contaminación difusa y localizada, de origen agrario y urbano, que está afectando a la calidad de las entradas de agua del humedal en origen,
  • (3) Que la administración agraria de Castilla La Mancha impulse los sistemas de capacitación y asesoramiento al regante, haciéndolos obligatorios y vinculantes para la percepción de ayudas, y exigiendo la declaración del volumen previsto de riego de cultivos asociada a las declaraciones de la PAC previa a cada campaña de riego.
  • (4) Que las administraciones de Castilla La Mancha pongan en marcha los sistemas de mejora del valor económico añadido, como los estándares medioambientales y de calidad o el autocontrol de la producción, para evitar los excedentes en campo de los cultivos de la zona, a través de las Cooperativas, las Denominaciones de Origen, las Interprofesionales y las Organización de Productores de Frutas y Hortalizas.
  • (5) Que la Confederación del Guadiana y la Consejería de Agricultura de Castilla La Mancha apliquen soluciones basadas en la naturaleza para recuperar setos de vegetación natural entre las parcelas de cultivo, recuperen la naturalidad del espacio de las llanuras de inundación de los cauces y creen perímetro alrededor del PNTD  libre de cultivos en regadío, con la implantación de vegetación natural capaz de retener y eliminar buena parte de los nutrientes que ahora alcanzan el humedal.
Para ello es fundamental que el MITERD modifique la Ley de Aguas actual, para que sea un elemento regulador del modelo de gobernanza de las aguas subterráneas que asegure los recursos hídricos que necesitan las comunidades locales sin condenar al humedal de las Tablas de Daimiel a su desaparición.

En definitiva,  también necesitamos un nuevo modelo de gobernanza en el Alto Guadiana, a través de su Plan Hidrológico y las medidas de la PAC, que incluya una coordinación leal y real entre administraciones, una comunicación fluida con la comunidad científica, la participación amplia de la sociedad civil y un sector agrario que decida por fin asumir su responsabilidad, cambiando a técnicas de riego y cultivo menos consumidores, mejorando la rentabilidad de los cultivos y prevenir los excedentes de cosecha (melón, sandía, cebolla, vino) en aplicación del principio de que “quien contamina (deteriora), paga” y del respeto a las normas ambientales vigentes.

 

ÚNETE A WWF

Trabajamos para llenar nuestros campos de vida con la ayuda de agricultores/as y ganaderos/as que ya están produciendo alimento de una manera respetuosa con el Planeta; y también trabajamos para que cada día sean más los que producen y consumen de manera sostenible.

HAZTE SOCIO
HAZTE SOCIO