Ríos vivos | WWF España

CONSERVANDO LAS ARTERIAS DE LA TIERRA

© Michael Poliza / WWF

Queremos ríos vivos para asegurar el agua del mañana, y la de hoy. Un río sano tiene el agua que necesita y un espacio donde fluir. 

¿Cómo aseguramos el agua del futuro?

La gestión del agua en España se ha centrado en satisfacer la demanda a base de construir embalses y trasvases y a costa de la salud de nuestros ríos, acuíferos y humedales. Poco se ha hecho para gestionar y reducir esa demanda y para poner en marcha un modelo de desarrollo menos dependiente del agua. Cerca del 70% del agua que consumimos está, de hecho, destinada a la agricultura.

En la actualidad contamos con una buena herramienta para mejorar la gestión del agua: la Directiva Marco de Agua (DMA), que regula a escala europea la planificación del uso del agua con el objetivo de mejorar el estado de los ríos, acuíferos y humedales, de modo que nos aseguren agua en cantidad y calidad suficiente ahora y en el futuro. El problema es que aplicar la Directiva supone cambiar, hacer las cosas de otra forma, y las administraciones públicas españolas se resisten al cambio.

Nuestro trabajo en planificación hidrológica

Una de las herramientas que aporta la Directiva Marco del Agua (DMA) es la planificación hidrológica: España debe hacer unos planes con medidas que aseguren que en el futuro tengamos agua y que sea en buen estado.

Con esta filosofía trabajamos conjuntamente con las confederaciones y los diferentes actores afectados para conseguir:

  1. Planes de gestión buenos y realistas, de acuerdo a la Directiva Marco de Agua. 
  2. Que se haga un uso razonable del agua. 
  3. Lograr la "recuperación de costes", a la que obliga la Directiva Marco de Agua. Es decir, quién gasta agua o se beneficia de las infraestructuras, debería pagar más por ella, también para limpiar y restaurar. 

Desde WWF, hemos trabajado en caudales ecológicos (cuánta agua necesitan los ríos para estar vivos) y en la denuncia de pozos ilegales (hay 500.000 en toda España), que utilizan un volumen de agua equivalente al que consumen los ciudadanos de España y Portugal durante un año).

PERO TENEMOS UN PROBLEMA: LA DIRECTIVA MARCO DEL AGUA ESTÁ EN JUEGO Y DEPENDE DE UNA CONSULTA PÚBLICA EUROPEA.

Han pasado casi 20 años desde que los Estados miembros de la Unión Europea acordaron este marco legal, innovador y único en el mundo para la protección de los ríos, los humedales y los acuíferos, la Directiva Marco del Agua. Aunque ya hemos visto el mal estado de nuestras masas de agua, esta legislación nos ha facilitado un conocimiento de los ecosistemas acuáticos sin precedentes en Europa, y sus objetivos ambientales han ayudado a establecer unos estándares de protección claves para avanzar hacia la sostenibilidad en el uso del agua. Cuando sí se ha aplicado con ambición, ésta ha ayudado a mejorar el estado de los ecosistemas acuáticos. Si los avances no han sido mayores, ha sido porque no hemos sido capaces de cumplir con los compromisos que los estados aceptaron para tener en buen estado todas las masas de agua en 2015.

Ahora, 18 años después estamos en un proceso formal de revisión de la Directiva. Algunos Estados miembros de la Unión Europea buscan rebajar la protección del agua. Países que son grandes potencias como Alemania, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Polonia, Finlandia, Italia, Francia, Suecia, Reino Unido, República Checa, Malta, Bulgaria, Dinamarca, Malta, Bulgaria y Austria. Saben que no van a poder cumplir con sus obligaciones y están buscando la manera de enmendar su falta de acción.  

Desde el 17 de septiembre de 2018 hasta el próximo 4 de marzo de 2019, la Comisión Europea tiene abierta una consulta pública, para preguntar a todos los ciudadanos europeos su opinión acerca de la Directiva Marco del Agua.

Desde las WWF estamos convencidos de que sí no hacemos nada desde la sociedad civil, esta directiva va a ser modificada para rebajar su ambición y alcance, a favor de los intereses particulares de aquellos empañados en buscar nuevas excusas para no cumplir con los objetivos de protección de los ecosistemas acuáticos. Algunas voces en Bruselas están pidiendo, entre otras cosas, retrasar el compromiso de "buen estado" del año 2027 al 2045. Pero, ¿qué garantía tenemos de que van a cumplir con esta promesa?  No podemos permitirnos el lujo de seguir viviendo de buenas intenciones. Los ecosistemas acuáticos están al borde del colapso y las presiones del cambio climático, van a traer mayores problemas e incertidumbres en el futuro.

Desde WWF tenemos claro que esta Directiva no debe ser modificada.

PARTICIPA EN LA CAMPAÑA EUROPEA  PROTEGE TU AGUA Y VOTA EN LA CONSULTA DE LA COMISIÓN EUROPEA EN FAVOR DEL AGUA  

INFÓRMATE

Hemos perdido el 83% de la biodiversidad en los ecosistemas de agua dulce a escala global

© Diego López WWF

Pedimos espacio para los ríos

A través de diferentes estudios, WWF ha calculado que hay más de 8.000 obstáculos (presas, minipresas, diques...) que bloquean nuestros ríos. De hecho, otros estudios hablan de que tan sólo en el Duero hay 9.000 obstáculos, de modo que las cifras son espectaculares. Muchos de estos obstáculos, además, ya no tienen ningún uso. 

¿Qué pasa con las presas? Las presas "cortan el río en pedazitos", impidiendo el paso de fauna, una libertad de movimiento que por ejemplo necesitan para criar. De hecho, en España, a pesar de que mucha gente cree que en nuestros ríos hay pocos "habitantes", tenemos muchas especies autóctonas de peces y anfibios que son únicas en el mundo.

Con nuestro trabajo hemos logrado acabar con el tabú de que las presas no se pueden demoler y que una vez construidas deben estar ahí para siempre. Pero, ¿por qué no habrían de derruirse si son obsoletas, o ya no son necesarias, o no se usan, o tienen un impacto negativo en espacios protegidos?

Sobran las razones y sobran presas

Para liberar ríos, hemos identificado 20 presas prioritarias que es necesario demoler y desde WWF estamos trabajando para lograrlo. Con algunas de ellas, como la de Retuerta en Ávila, ya hemos conseguido que dejen de obstaculizar el curso de la naturaleza.

El río Aravalle, en Ávila, tras la eliminación de la presa de Retuerta. La presa estaba desuso y cortaba la conectividad del río.

¿Y qué pasa con los diques? En nuestro país, para evitar inundaciones, a los diques en nucleos de población se han sumado diques en campos de cultivo. No podemos abusar del uso de diques ya que alteran la velocidad del río, generando inundaciones muy dañinas en la parte baja.

Los ríos se adaptan a las inundaciones poco a poco, de manera natural a través de la sedimentación y las llanuras de inundación naturales. Por ejemplo, el río Ebro tenía una llanura de inundación de 4 kilómetros, que se ha visto reducida a 400 metros con la colocación de diques. 

Otra manera de intervención en los ríos artificial y dañina son los dragados, que al igual que pasa con los diques modifican su fisionomía generando impactos ambientales en el entorno y por supuesto en el propio ecosistema del río. Desde WWF nos posicionamos en contra de estas intervenciones humanas que trabajan "en contra" del río. 

Por último, en lugar de mejorar la gestión de los acuíferos y de las reservas de agua, se hacen trasvases. Estas obras, muy frecuentes en España, alimentan la falsa creencia de que el agua es infinita, al llevar el agua de zonas donde supuestamente no hay escasez a zonas donde no hay agua, debido en parte al mal uso que se ha hecho de la misma. A esto hay que sumar el problema de todos los impactos económicos y ambientales que supone crear una infraestructura de esta envergadura. De hecho, no tiene sentido hacer trasvases para resolver problemas de abastecimiento de agua en zonas donde los pozos ilegales está secando la tierra, como pasó con el trasvase a las Tablas de Daimiel. 

Hay que trabajar con el río, no contra el río.

Accede al INFORME "LIBERANDO RÍOS" donde presentamos las propuestas y soluciones al problema.

© Michel Gunther / WWF

AGUA Y CAMBIO CLIMÁTICO

El escenario de cambio climático hace aún más insostenible la gestión de los recursos hídricos tal y como se está haciendo hoy. 

Cuánto más calor, más agua necesitamos. Vivimos los años con temperaturas más altas y menos precipitaciones y largos períodos de sequías de nuestra historia y, a pesar de estas evidencias, las administraciones públicas cometen el error de planificar pensando en un escenario "de lluvias" y fijando objetivos a corto plazo. 

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