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La agricultura de regadío e industrial es responsable del 80% de consumo de agua en España
© José Luis Regalado y WWF España

Agua: Ahorrar agua en agricultura de regadío

El agua es valiosa, tanto que resulta complicado ponerle precio.

El agua es de todos, es un bien público pero lamentablemente y cada vez más, es un recurso limitado y, por esta razón, nadie puede apropiárselo. Como sucede con otros recursos, la lógica a aplicar debería ser: "quién más usa, más paga", pero en el caso del agua esa lógica, en muchos casos, no funciona, y las administraciones han permitido situaciones de derroche de agua en la agricultura.

Pero la realidad es que, de un modo u otro, acabamos pagando el agua, bien con los impuestos que van a subvenciones o bien sufriendo los impactos ambientales de estos abusos. La escasez de agua es una realidad.
 

Asegurando el agua del futuro

Dependemos de La Directiva Marco de Agua (DMA), la normativa europea que regula el estado de los ríos, acuíferos y humedales. El problema, como sucede con gran parte de las directivas europeas, es que su aplicación en cada país es desigual, y en el caso de España su aplicación es vaga con una gestión enfocada al corto plazo. Esta forma de gestión nos ha llevado a que el 80% del agua que se consume en España se destina al riego con fines agrícolas. 

España debe desarrollar unos planes hidrológicos con medidas que aseguren que en el futuro tengamos agua y que esté en buen estado. Con esta premisa, trabajamos conjuntamente con las confederaciones hidrográficas y los diferentes actores afectados para conseguir asegurar la reservas de agua del futuro con planes de gestión buenos y realistas, de acuerdo a la Directiva Marco de Agua (DMA) que hagan un uso razonable del agua; y lograr la "recuperación de costes", a la que obliga la Directiva Marco de Agua. Es decir, quién gasta agua o se beneficia de las infraestructuras debería pagar más por ella, también para limpiar y restaurar. 

La agricultura de regadio e industrial consume el 80% del agua disponible:

En España se consumen unos 29.000 Hm3/año para atender todas las demandas (el 80% para el riego de cultivos) frente a los 99.000 Hm3/año de aportación (media) que reciben los ríos, embalses y acuíferos. Esto supone que cada año ya nos "bebemos" casi 1/3 del agua que recibimos gracias a nuestros embalses. Con el impacto del cambio climático y el aumento del número de años secos, cada año tenemos más probabilidad de tener menos aportación, mientras que las demandas de agua se mantienen fijas e incluso crecen; por tanto cada año tenemos más riesgo hídrico de que nos falte y de manera más grave. 
 

El impacto del cambio climático y la incertidumbre:

Pero además, se espera que en las próximas décadas (hasta 2040) esta aportación media disminuya en torno al 5% (entre -3% y -7% dependiendo del escenario) sin que ya podamos hacer nada por el efecto de la emergencia climática. Es decir, con la incertidumbre propia del calentamiento global, como parece que en el futuro próximo tendremos menos agua (aprox. 94.000 Hm3/año) y las mismas demandas (29.000 Hm3 o incluso un poco más) nos estaremos bebiendo más de 1/3 de lo que recibimos y nuestro riesgo será aún más.

Si no reducimos nuestro consumo de agua, cada año tendremos más problemas y mayor riesgo de sufrir falta de agua y sus efectos perniciosos.
 

Nuestro trabajo para asegurar el futuro del agua en España

Denunciamos ante la justicia y la opinión pública las situaciones de vulnerabilidad de ecosistemas clave para preservar el agua, así como las malas prácticas agrícolas amparadas por la Política Agraria Común (PAC). 

Llevamos años denunciado la existencia de pozos ilegales (unos 500.000 en toda España). La Administración ha permitido el desarrollo de estos pozos para aumentar la productividad agrícola en territorios que son de secano. Por ejemplo en Daimiel se han hecho muchos pozos para regar la viña o en Jaén para regar el olivar. El resultado: muchos kilos y precios más bajos, con lo que la inversión en agua no ha dado resultados en el mercado. Merece una mención especial el caso de Doñana por el gran problema ambiental al que nos enfrentamos con la falta de agua. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se enfrenta a una sobrexplotación de su acuífero debido a la extracción de agua para la agricultura del entorno, mucha procedente de pozos ilegales.

También defendemos y trabajamos en Europa para lograr una PAC más verde y justaLa política agraria comunitaria (conocida como PAC) no ayuda al buen uso del agua, ya que su sistema premia a los agricultores de intensivo, dejando de lado a los de extensivo (de secano).

Y por último, damos herramientas a los agricultores para que hagan las cosas mejor: publicamos informes sobre malas prácticas en busca de cambios reales por parte de las administraciones públicas. Buenos ejemplos de ello son: "Modernización de Regadíos. Un mal negocio para la naturaleza y la sociedad" y  "Guía de buenas prácticas en viñedos" con información detallada para una gestión sostenible de viñedos.  

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