Incendios forestales | WWF España

Las políticas de hoy, evitarán los incendios de mañana:

En España somos buenos apagando incendios forestales: el 65% de ellos son extinguidos en fase de conato (menos de 1 hectárea). Sin embargo, no lo somos evitando que se produzcan, es decir, en su prevención. 

Llevamos años advirtiendo, con sucesivos informes, que muchos montes españoles son "bombas de relojería forestaleslistas para arder en grandes incendios devastadores ante una chispa.

1) Necesitamos un plan estructural de planificación del territorio. El modelo de los años 90, basado en medidas de extinción, ya no sirve. 

Desde WWF llevamos años advirtiendo sobre el peligro de esta nueva generación de incendios y la necesidad de prevención.

Hay que cambiar la forma en que afrontamos los incendios. ​La política actual que lo fía todo a aumentar los medios de extinción no solucionará el problema. Los grandes incendios no se apagan con agua, sino con gestión forestal y planificación territorial (empezando desde ya por identificar zonas de alto riesgo, con criterios unificados en todas las Comunidades Autónomas)

Solo reduciendo la vulnerabilidad del paisaje a la propagación de las llamas evitaremos los grandes incendios forestales

En España se destinan 1.000 millones de euros al año a poner en marcha medidas de extinción, sin embargo, tan sólo 300 millones de euros (un 20% del total ) a la prevención. Un dato muy descompenesdo, ya que con el actual escenario de bosques altamente inflamables y un escenario de cambio climático augura incendios cada vez más peligrosos. 

La extinción es necesaria y positiva, sin embargo, no es suficiente. Sin una política de reordenación y planificación del territorio, el dinero invertido en extinción nunca será suficiente. 

Hay menos incendios, pero son más destructivos, son superincendios casi imposibles de extinguir:

Aunque el número total de incendios se está reduciendo en número total de siniestros al año, existe una amenaza creciente, contra la que poco pueden hacer los servicios de extinción, los grandes incendios forestales (los GIF, aquel incendio en el que arden más de 500 hectáreas). 

En 2017, el número de grandes incendios en España aumentó casi un 200% respecto a la media de la última década.

Alimentados por el abandono de muchos montes y agravados por el cambio climático, los incendios se están volviendo cada vez más grandes y destructivos: su tamaño ha aumentado un 25% en la última década.

Tenemos un territorio nacional muy inflamable. Resultado del abandono: rural, forestal y agrario. El incremento en la combustibilidad de los montes, debido al despoblamiento rural, el abandono de las actividades tradicionales, la falta de inversión y la ausencia de políticas serias que gestionen el territorio de forma ordenada y sostenible, ha llenado España de potenciales "bombas forestales".

Los grandes incendios forestales son pocos (una media de 23 al año en el último decenio), pero muy destructivos. En muy pocos siniestros se quema la mayor parte de la superficie forestal afectada cada año. Hace dos décadas, los GIF eran responsables del 27% de la superficie total afectada. Entre 2007 y 2016, ese porcentaje aumentó hasta el 37%. En 2016 el 50% de la superficie quemada lo hizo en un gran incendio forestal.

2. Desde WWF también pedimos acabar con la impunidad de los "incendiarios"

Las cifras asustan, más aún si tenemos en cuenta que el 96% de los incendios se producen por la mano del hombre: el 55% es intencionado y el 23% se debe a negligencias.

Es necesario entender qué hay detrás de esta "intencionalidad", y hacerlo entendiendo las problemáticas y casuísticas territorales, de manera que se puedan poner en marcha acciones eficaces para evitarlo.

También es necesario desterrar algunos mitos en relación a esta intencioalidad, que centran el debate en temas que lo alejan del debate real sobre la planifición territorial y la correcta gestión forestal. Estos mitos son por ejemplo que existen tramas de "terrorismo incendiario" o que se ciertas zonas se queman para su recalifiación. 

3) Combatir el cambio climático:

Las elevadas temperaturas y las sequías prolongadas que sufre España no ponen las cosas fáciles a los equipos de extinción. Una chispa prende y arrasa a toda velocidad hectáreas, llevándose por delante árboles, matorrales, casas...y tristemente a personas.

Tenemos que hacer una adaptación del monte y el bosque a esta nueva situación. Planificar bosques más resilientes al fuego. Empezar a plantar árboles autóctonos de crecimiento más lento (a diferencia de eucalpitos o pino de rápido crecimiento), pero que son mucho más resilientes a las llamas y son en sí mismos una barrera al fuego. 

Además, estos árboles favorecerán la absorción de CO2 fundamental para mitigar el fenómeno del cambio climático (sin olvidar por supuesto, reducir las emisiones).

Las catástrofes de 2017 no puede volver a producirse:

2017 ha sido un año dramático en pérdidas ambientales y peor aún, en pérdidas humanas. Especialmente, ha sufrido el noroeste de la Península Ibérica. Los incendios de Portugal y Galicia nunca podremos olvidarlos. Su virulencia los hizo incontrolabes y arrasaron con todo lo que se les puso por delante. 

La gravedad de la situación en el noroeste peninsular nos ha llevado a centrar el informe de incendios forestales 2018 en esta región, en colaboración con nuestros vecinos de WWF en Portugal.

En este informe, titulado "El polvorín del noroeste", hacemos un diagnóstico y propones soluciones para que no se repita. 

Profundiza sobre el problema de los incendios froestales en nuestra biblioteca:

Llevamos muchos años trabajando en la problemática de los incendios forestales (desde 2003 venimos desarrollando anualmente un seguimiento e informes sobre el tema). En nuestra amplia biblioteca, encontrarás todos los informes que año tras año venimos desarrollando para afrontar la problemática del fuego en nuestro país. 

 

HAZTE SOCIO
HAZTE SOCIO