Chinijo uno de los últimos paraisos | WWF España
© Marta Donlo WWF

Sin una buena gestión... no habrá paraíso

¿Que hace que un lugar sea considerado un paraíso?

Belleza y tranquilidad son dos palabras para describrir un lugar paradisiaco. 

Si quieres visitar uno, sin duda, deberías ir a la isla de La Graciosa, en el Archipiélago de Chinijo (Lanzarote, Canarias). Todavía es bastante desconocido, pero año tras año, sus paradisiacas playas, belleza y tranquilidad son un reclamo para cientos de turistas. 

Llevamos velando por la conservación de este rincón del Atlántico más de 20 años. Sin embargo, y a pesar de nuestro trabajo y de que Chinijo goza de múltiples figuras de protección ambiental, necesita asegurar su gestión para lograr un modelo de turismo sostenible.

La paradoja del turismo: ¿desarrollo o conservación? ¿Son incompatibles? 

La presión turística es a la vez sinónimo de desarrollo, pero también supone la mayor amenaza a la conservación de los valores naturales protegidos en el Archipiélago de Chinijo. 

"Estamos a tiempo de que La Graciosa no se convierta en lo que se han convertido otros lugares turísticos". Esta frase se escucha en los debates sobre cómo debería gestionarse el turismo en la isla.

Hasta hace unos pocos años, casi la totalidad de los habitantes de Caleta del Sebo (algo más de 400 gracioseros y gracioseras) se dedicaban a la pesca y al marisqueo como actividad principal. Sin embargo, el turismo lo está cambiando...todo. En los 70 llegaron los primeros turistas, fueron bautizados como "Adán y Eva", se trataba de los primeros turistas extranjeros en pisar este lugar. Hoy en día, cada año desembarcan en su puerto cientos de miles de turistas y su población se multiplica en los meses de verano, con la presión ambiental y demanda de recursos que eso supone.

Cuando se debate sobre este tema, siempre se llega a la conclusión de que La Graciosa y su entorno sólo sobrevivirán tal cual los conocemos, si logramos conservar su naturaleza y evitamos que se convierte en un destino de turismo de masas. 

© Alexis Rivera / WWF

Chinijo: pequeño en tamaño, enorme en valores naturales y tradición

Los nombres de las cosas son importantes para entender, y en esta ocasión es un claro ejemplo, ya que "chinijo" lo utilizan como sinónimo de "pequeño" los habitantes de este lugar. 

El Archipiélago de Chinijo se compone de: isla de La Graciosa, los islotes de Alegranza y Montaña Clara y los Roques del Este y del Oeste y se localizado al norte de los Riscos de Famara en Lanzarote.  Todo ello conforma el que fue el primer Parque Natural declarado en Canarias (1986). Gracias a su excepcional valor natural y paisajístico (las aguas del Archipiélago presentan la mayor biodiversidad de Canarias), además de esta figura de protección, cuenta con otras más: 

  • Reserva Natural Integral de Los Islotes
  • Reserva Marina (es la mayor reserva marina de Europa) 
  • Centro Isla de La Graciosa (OAPN)
  • Red Natura 2000 (incorpora dos Zonas de Especial Protección para las Aves -ZEPA- y se han establecido tres Lugares de Interés Comunitario -LIC- ocupando la totalidad de su superficie, que se han convertido en ZEP -Zonas de Especial Conservación-)
  • Reserva de Biosfera de la Isla de Lanzarote
  • Geoparque Lanzarote y Archipiélago Chinijo​

Amenazas a la conservación de Chinijo:

Parece increíble, pero este Archipiélago tiene hoy en día las mismas amenazas  que hicieron que su declaración como Parque Natural en el año 1986 se conviertiera en una prioridad para el Gobierno. La presión turística y la contaminación proviniente tanto del mar por las corrientes, como por las basuras que dejan los visitantes que llegan a sus playas y senderos.

El trabajo de WWF en Chinijo: velamos por la buena gestión del Parque Natural y conservación de sus ecosistemas

La realidad actual a la que se enfrenta el Parque Natural es que hay "mucha protección de papel" y  algo menos de gestión "real" de lo que sería necesario.  

A pesar de todas estas figuras de protección y de sus incuestionables valores naturales, este espacio carece de un órgano de gestión propio, que permita la participación en las decisiones sobre la gestión del espacio de los diversos colectivos afectados (población local y profesionales como pescadores y marisqueros, así como hosteleros, las ONG y las administraciones públicas). Llevamos muchos años pidiendo la creación de este órgano propio de gestión, pero todavía sin lograrlo. 

Además desde finales de 2017, la situación se complica ya que se encuentra en un "limbo legal", que intentamos explicar a continuacion de la forma más sencilla posible: El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque, que aseguraba una protección "básica", ha sido anulado en diciembre de 2017 por el Tribunal Supremo. Ahora mismo, está en manos de la Administración Canaria recobrar su vigencia. ¿Cómo? Aprobando el plan de ordenación de los recursos natuarles (PORN) o actualizando el instrumento equivalente, que es el Plan Insular de Ordenacion de Lanzarote. 

Además del trabajo con las instituciones públicas y privadas para garantizar el buen estado de conservación de este espacio, nuestro trabajo en Chinijo es sinónimo de voluntariado. 

Más de 1.500 voluntarios/as han trabajado en la conservación de Chinijo:

Desde 1998, más de 1.500 personas voluntarias han trabajado codo con codo con nuestros técnicos en la conservación de los valores terrestres y marinos de este Parque Natural, llevándose consigo, además de una gratificante experiencia, un mensaje de conservación que trasladar a amigos y familiares.

"La campaña de conservación, sensibilización y vigilancia" cumple 20 años de trabajos en Chinijio, es decir, es la actividad más antigua y duradera del trabajo de WWF en las Islas Canarias. 

El trabajo desempeñado: sensibilización e información a turistas, limpieza de costas y fondos, censo de invertebrados, plantas endémicas e invasoras y aves. ​

Alexis Rivera es el técnico de conservación de WWF encargado de los campos de trabajo con voluntarios y voluntarias, así como de la relación con los organismos públicos y privados competentes para el buen mantenimiento de la biodiversidad de la Reserva Natural de Chinijo. 

Furtivismo: un capítulo todavía sin cerrar.

Cuando llegamos a trabajar a finales de los 90, la protección de la pardela cenicienta (Calonectris diomedea) fue una de las principales tareas a desempeñar. En aquellos años, y a pesar de su caza está prohibida desde 1973, el nivel de furitivismo que amenazaba a la especie en los 80 y 90 se producían grandes expolios de polluelos.

El trabajo se desarrollaba principalmente en el islote de Alegranza, donde más pardelas se concentran, al ser un lugar deshabitado. 

El trabajo consistía en "disuadir" con nuestra presencia a aquellos furtivos que se acercaban (normalmente de noche dado el carácter ilegal de su actividad) hasta las costas de Alegranza, y en caso de necesidad avisar a las autoridades competentes. 

Hoy en día, sigue sucediendo, en menor medida. De hecho, la fotogrofía que muestra la cabeza de una pardela arrancada de su cuerpo, ha sido tomada en el mes de abril de 2018.

Históricamente la pardela se comía, ya que al alimentarse de calamares y caballas es considerada un ave con mucho sabor y tiene un gran valor nutricional.

Sin embargo, hoy en día no es sostenible ni razonable seguir matando las crías de pardela para alimentación humana, menos aún si es un ave protegida y hay un mercado negro que enriquece a criminales.

Conoce más a la "princesa guanche": 

  • Se calcula que hay unas 12.000 parejas en Alegranza. 
  • Es la segunda mayor población de pardelas del Atlántico.
  • Pesa unos 800 gr y mide tan sólo 56cm,
  • Puede vivir 20 años.
  • Pone un sólo huevo entre mayo y junio, que eclosiona en julio.
  • Durante el día, el pollo espera la llegada de sus padres escondidos en el fondo de una galería rocosa o de arena (parecida a la de los conejos).
  • En noviembre, las jóvenes pardelas vuelan hasta las costas de Sudamérica.
  • Vuelven pasados 5 años hasta los islotes donde nacieron.
  • Buscan el mismo hueco donde nacieron para criar a sus polluelos. Curioso, ¿verdad?

 

Además del "pardeleo" en este recóndito lugar del Atlántico, también hay que controlar otras actividades ilegales como la pesca submarina. 

 

AYÚDANOS 

Como has podido comprobar, 20 años de trabajo dan para mucho, pero el complejo y frágil ecosistema de Chinijo está en peligro si no hacemos las cosas bien. Tú también puedes colaborar con nuestro trabajo. 

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