Félix Rodríguez de la Fuente | WWF España

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© WWF

Una figura irrepetible

Naturalista, humanista y activista, Félix Rodriguez de la Fuente fue una figura excepcional e irrepetible. Su pasión y carisma personal lo convirtieron en un referente público, en un imán para los más jóvenes y en un maestro de la comunicación capaz de agitar conciencias, de influir en la sociedad de su época y de convencer a los gobierno de la época para aprobar nuestras primeras leyes de protección de la naturaleza.

Fundador y Vicepresidente de ADENA-WWF

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Cuando en 1967 Peter Scott, fundador de WWF, recibió la propuesta de crear en España una delegación de esta organización internacional, recomendó contar con personas reconocidas por la sociedad española y que dominaran los nuevos medios de comunicación, para impulsar rápidamente la organización y la causa de la defensa de la naturaleza.

Rápidamente surgió el nombre de Félix Rodriguez de la Fuente, un joven naturalista conocido como el "Amigo de los Animales" que cautivaba con sus intervenciones a la audiencia del programa Fin de Semana, uno de los más populares de la televisión, que además publicaba regularmente artículos sobre animales y naturaleza en Blanco y Negro, la influyente revista dominical de ABC.

Pocos meses después, el 30 de julio de 1968, nacía ADENA con Félix Rodriguez de la Fuente como Vicepresidente. Ese mismo año Félix recibió el encargo de dirigir Fauna, su propio programa de televisión. Después vendría Planeta Azul y en 1973 el Hombre y la Tierra, que le convertirán en una de las personas más populares y queridas de España.

Incansable defensor de la Naturaleza

© Archivo de RTVE

El reconocimiento de ADENA creció en paralelo a la popularidad de Félix Rodriguez de la Fuente, llegando a contar miles de socios por todo el país, algo inaudito en aquellos años.

Con su extraordinaria capacidad de trabajo, Félix se convirtió en un activista integral, capaz de  sensibilizar a la sociedad a través de los medios de comunicación y, con ADENA como arma, de denunciar la destrucción de la naturaleza y activar a la sociedad para defenderla en cada rincón de España.

Durante el tiempo en que Félix fue vicepresidente de ADENA, la organización se enfrentó a las políticas del controvertido ICONA y del IRYDA, declaró la guerra al uso masivo de la estricnina  y a las Juntas de Extinción de Alimañas y Protección de la Caza, que desde 1953 y organizadas en muchas provincias de España diezmaban por orden gubernativa águilas, buitres, linces, nutrias, lobos y cualquier especie que no fuera considerada útil o cinegética. Finalmente las campañas de denuncia y la presión pública dieron resultado y la Ley de Caza de 1970 introdujo por primera vez el concepto de especie protegida, retiró la recompensa por matar animales “dañinos” y terminó por fin con las juntas provinciales de extinción.

Amigo del lobo y de las especies malditas

© Desconocido

Una de las mayores pasiones de Félix fueron las rapaces, pero sin duda era el lobo la especie más odiada y perseguida en la España rural de la época y a la que Felix Rodriguez de la Fuente y ADENA dedicaron mayor esfuerzo. Mientras en televisión contaba “la verdad del lobo”, desde ADENA se hacía campaña hasta convencer al gobierno de que la especie gozará por primera vez de un mínimo estatus legal. Gracias a ello, el lobo, acorralado entonces en el noroeste de la Península Ibérica y en escasos enclaves del sur, no llegó a extinguirse, como ya había ocurrido en casi toda Europa Occidental.

Salvar los lugares más amenazados

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Con Félix Rodriguez de La Fuente a la cabeza, ADENA puso en marcha proyectos emblemáticos como la creación del Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega (el primer ejemplo de custodia del territorio de nuestro país) y en pleno desarrollismo se opuso abiertamente a la destrucción de enclaves tan valiosos como las Tablas de Daimiel o Doñana y promovió la protección legal de lugares como el archipiélago de Cabrera.

Pionero de la educación ambiental.

Tenía mucha esperanza en los jóvenes

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Félix Rodríguez de la Fuente trabajó sin descanso para formar a la nueva generación de jóvenes españoles en el amor y el respeto a la naturaleza y para activarles para defenderla, lo que consiguió gracias a la creación del Club de Linces de ADENA, que en muy poco tiempo contó con la participación entusiasta de miles de niños y niñas y grupos en toda España que se convertían así en vigilantes y protectores de su entorno. 

Se dirigía a sus ‘cachorros’ a través de cartas publicadas en la revista de ADENA animándoles a organizarse y a sumarse a la batalla por la vida natural, “... a formar parte de nuestra gran familia, la familia del amor y la protección de las criaturas salvajes, que tiene miembros en todo el mundo, y que un día no muy lejano cambiará la faz de la Tierra...”, “…hacia eso debemos caminar nosotros, queridos linces, esa debe ser nuestra misión, incidir en la Sociedad para que los hombres comprendan que si acaban con la naturaleza acabarán con ellos mismos”.

Además Félix creía firmemente en la necesidad de que los niños y niñas experimentaran el contacto directo con la naturaleza, para lo que ADENA puso en marcha los primeros campamentos de verano en las Hoces del Río Riaza, ejemplo pionero de la educación ambiental, donde chavales venidos de toda España se impregnaban de la vida en el campo y aprendían en directo a conocerla y respetarla. Todos los veranos Félix pasaba unos días con los acampados, haciendo excursiones y compartiendo historias junto a la hoguera.

Una visión global y anticipada a su tiempo

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Gracias al estudio y a sus viajes, Félix Rodríguez de la Fuente desarrolló una visión global e integradora del ser humano y la naturaleza adelantada a su tiempo. En un momento en que sólo algunos expertos y entidades como el Club de Roma eran capaces de predecir nuestro impacto sobre la Tierra, él ya hablaba del Planeta Azul y de la Tierra como un solo organismo vivo y alertaba desde ADENA de amenazas a escala global como la contaminación, los pesticidas, la destrucción de los ecosistemas, el consumo desmedido de recursos naturales, la deshumanización de las ciudades o la desaparición del mundo y la cultura rural y el acoso a etnias y pueblos indígenas.

Justo antes de viajar a Alaska, donde se estrellaría su avioneta, Felix presentó en Madrid la primera Estrategia Mundial para la Conservación de la Naturaleza junto con los reyes de España, el presidente Adolfo Suárez y varios ministros de su gobierno para darle la relevancia política que merecía. El documento, elaborado por el PNUMA, UICN y WWF, recogía por primera vez las prioridades y estrategias necesarias para salvar la naturaleza ante la presión creciente de la especie humana, sentando las bases de lo que hoy conocemos como desarrollo sostenible.

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