Día de los Humedales | WWF España

Humedales al límite

© Héctor Garrido / EBD-CSIC

Humedales al límite

Miramos con preocupación los embalses vacíos, pero nos hemos olvidado de los verdaderos depósitos de agua de la naturaleza, nuestro seguro para tener agua suficiente y de calidad: los humedales. Filtran los contaminantes, rellenan los acuíferos de los que dependemos para beber, minimizan el impacto de las inundaciones, amortiguan el cambio climático y son el hogar de una asombrosa diversidad de animales y plantas.

Aunque son ecosistemas vitales, están desapareciendo ante nuestros ojos. El 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales, y hay muchos motivos para dar la voz de alarma: el uso abusivo del agua, agravado por los efectos del cambio climático, está llevando al límite a nuestros humedales. Y prueba de ello es el estado crítico de tres de los más emblemáticos: el Mar Menor, la mayor laguna salada de Europa; y los Parques Nacionales de Doñana y de las Tablas de Daimiel.

Secando los humedales

El mal estado de muchos de nuestros humedales es el síntoma de un problema que no se ve, pero que no deja de crecer en España: estamos sacando cada vez más agua de los ríos y los acuíferos, que funcionan como fuentes de agua para humedales como las Tablas de Daimiel. Entre 2008 y 2015, el uso de agua subterránea ha aumentado un 33%, según datos del Instituto Nacional de Estadística, y ya hay 200 acuíferos declarados sobreexplotados. Unas reservas de agua que serán vitales para adaptarnos a los impactos del cambio climático, pero que estamos gastando para dar de beber a una agricultura cada vez más sedienta: más del 80% del agua en España se dedica a regar cultivos.

El caso de las Tablas de Daimiel, en el Alto Guadiana, es paradigmático. Aunque el acuífero que alimenta el Parque Nacional está declarado sobreexplotado, la Administración está permitiendo que se siga sacando mucha más agua de la que se rellena cada año: por una parte, al dar más permisos para extraer agua de los que el sistema puede mantener, por otra, al no controlar el agua que se saca de los pozos para regadío, ya sean legales o ilegales. Solo tomando medidas drásticas podremos lograr que el punto donde rebosa el acuífero de Daimiel y nace uno de los grandes ríos ibéricos, los Ojos del Guadiana, vuelvan a manar. 

Aunque el Parque Nacional se mantiene inundado artificialmente, mediante el uso de pozos de emergencia, es cada vez más un desierto de agua: el ecosistema único de las Tablas de Daimiel ha cambiado por completo y han desaparecido especies como el pato colorado, asociado a humedales naturales y bien conservados.
 
© Jorge Sierra / WWF España

El expolio del agua

En WWF llevamos años denunciando el robo del agua en el entorno de las Tablas de Daimiel y de Doñana, una muestra de un problema de mucha mayor escala: en España hay, por lo menos, medio millón de pozos ilegales que expolian un patrimonio de todos y secan nuestro futuro. 

En Doñana, hemos identificado más de 1.000 pozos ilegales que están secando el corazón del humedal. Según los datos científicos, el gran acuífero que da vida a Doñana tardaría entre 30 y 60 años en recuperarse de la sobreexplotación actual, si se tomaran medidas drásticas ya. Sumado a los efectos del cambio climático, muchas de las lagunas del Parque Nacional están secándose por completo, o se llenan de agua tan solo de forma estacional. Y, al igual que en las Tablas de Daimiel, las especies que indican la buena salud de la marisma -como la cerceta pardilla o el porrón pardo- prácticamente han desaparecido.  

La situación preocupa enormemente a la Comisión Europea, que de hecho ha abierto procesos de infracción contra España por la mala gestión del agua alrededor de los dos Parques Nacionales. 
 
© Jorge Sierra / WWF

Humedales envenenados

Además del uso excesivo e ilegal del agua, la otra gran amenaza de nuestros humedales es la contaminación procedente de la mala depuración del agua y, especialmente, de los vertidos de la agricultura intensiva. 

El Mar Menor de Murcia, la mayor laguna salada de Europa -reconocido como humedal Ramsar de importancia internacional- es un claro ejemplo de lo que los vertidos agrícolas pueden provocar en nuestras joyas naturales. Tras años de crecimiento incontrolado de la agricultura de regadío en el Campo de Cartagena, en la primavera de 2016 la situación estalló: junto a ANSE desvelamos que el Mar Menor se había convertido en una "sopa verde" de algas, alimentadas por el exceso de nutrientes que llegaban desde los campos agrícolas, unas imágenes que hicieron saltar todas las alarmas. 

Aunque es una de las regiones más áridas de Europa, la agricultura de regadío sigue creciendo sin pausa -también de forma ilegal- en el Campo de Cartagena, a costa de un agua que no hay y que será cada vez más escasa. La desaparición y la degradación de los humedales nos recuerda que estamos cometiendo un verdadero "suicidio hídrico".  
© Producciones Hombre Rana / ANSE / WWF

50 años defendiendo los humedales

La labor de WWF ha estado siempre ligada a la protección y defensa de nuestros humedales, desde que la organización compró en la década de 1960 la finca que dio origen al Parque Nacional de Doñana. A nivel nacional, trabajamos presionando a las administraciones para que protejan los humedales, colaboramos con agricultores y supermercados europeos para impulsar un uso más racional del agua, o denunciamos en los tribunales y ante las autoridades europeas las amenazas a los humedales. A nivel internacional, WWF es una de las impulsoras de la Convención Ramsar para la conservación de estos ecosistemas, y año a año logramos avanzar en la protección de los humedales más extraordinarios del planeta

Nuestra labor solo es posible gracias a las millones de personas que apoyan a WWF en todo el mundo. 

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